José Luis Fernández
San Francisco Xochicuautl
Nosotros desde hace nueve años, en 2007, iniciamos una resistencia. Éramos una comunidad que vivía con toda la tranquilidad que se pueden imaginar, en convivencia con el bosque, con la fauna.
Para nosotros esta universidad se ha convertido en un referente sobre las comunidades indígenas; nosotros queremos decir que cuando iniciamos esta lucha había compañeros que decían: “Vamos a visitar a las universidades, vamos a platicar con ellos, vamos a dar a conocer lo que está pasando en nuestra comunidad”. Y recomendaban: “Vamos a visitar la Universidad Iberoamericana”, donde nunca creímos que nos iban a abrir las puertas, sin embargo fue una de las primeras que lo hizo.
Xochicuautla provee agua a la Ciudad de México, y las comunidades de la región hacen lo mismo. Xochicuautla cuenta con dos pozos de agua potable, uno que suministra al sistema Cutzamala y otro a la comunidad; es el ejemplo claro de cómo hay una relación entre las comunidades indígenas y la ciudad. La relación que tenemos con el bosque la hemos creado desde que nacimos; es una relación que nos inculcaron nuestros padres y que seguimos cultivando.
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Como comunidad indígena tomamos nuestras decisiones por usos y costumbres, y todo el pueblo participa. El gobierno, al ver que esos proyectos no pueden pasar por la forma en que nos gobernamos, implementó el padrón agrario, que se rige por la ley agraria que solamente ha servido para justificar y legalizar los despojos contra las comunidades indígenas y campesinas.
Han ocurrido represiones en las que se han golpeado a adultos mayores, mujeres y niños; hasta este momento tenemos 22 compañeros detenidos. Hemos caminado gran parte del país para informar lo que está pasando no solamente es Xochicuautla, sino también en otras comunidades indígenas.
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Compañeros, les pedimos que estén pendientes de los próximos días, los próximos meses. Pensamos que enero va a ser muy importante para Xochicuautla. Dijimos que vamos a resistir hasta las últimas consecuencias, pero también sabemos que ellos van a tratar de imponer a toda costa ese proyecto carretero.
Yunuén Torres
Consejo de Jóvenes de la Comunidad de Cherán
La pelea aún sigue. En Cherán nos ha costado muchas vidas. Desde el 15 de abril de 2011, se emprendió una nueva etapa en la que se revaloraron los procesos de nuestros ancestros, donde la voz de los pueblos originarios vuelve a escucharse, donde la palabra de los mayores tiene que ver mucho en la relación ser humano-naturaleza, y donde simplemente se vuelve a aplicar ese conocimiento para beneficio de nuestra comunidad.
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Se decidió volver a la asamblea, donde el máximo poder lo sigue teniendo ella misma. Ahí se decide quién entra y quién no, se hace a mano alzada, a través de filas de candidatos que se ven y de gente en la comunidad que es respetada y tiene un fin común para todos nosotros.
Nuestro proceso, afortunadamente, continúa; nadie ha dicho que es fácil, seguimos siendo blanco fácil y una molestia para el Estado, porque para éste no es cómodo que una comunidad haya ganado una demanda de controversia.
La función de Cherán siempre ha estado relacionada con la cuestión del medio ambiente. En esta búsqueda horizontal, donde el consejo mayor es el que tiene un poco más de peso por estar supervisando a los consejos operativos, se designa un consejo mayor al lado de otros operativos que están a cargo de diversas áreas, como la administración local, lo civil, la educación, el honor y la justicia, la cuestión de las mujeres a partir de esta administración y la participación de los jóvenes dando voz real.
Las mujeres fueron quienes iniciaron toda esta lucha; si ellas no se deciden a armarse de valor y enfrentar a los talamontes, arriesgando su vida, esto no hubiera sido posible. Cuando las mujeres se levantaron, los jóvenes también las respaldaron y las acompañaron, se encargaron de la comunicación inmediata y de las fogatas que se crearon en nuestra comunidad como una forma de protección en nuestro pueblo.
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Cherán sigue siendo una comunidad en resistencia, que, como dicen los demás compañeros, seguirá luchando porque ésa es la cuestión de la vida. El hecho de decir “bosque” implica que nos veamos como parte de él, y al pelear por éste lo hacemos también por el agua, por todos los recursos, los animales y los vegetales.
Raúl Zibechi
Centro Internacional de Estudios Sociales Frente Interbarrial de Montevideo
Hace poco estuve en Xochicuautla, tiene una geografía hermosísima. Con una energía del silencio, del canto de las aves, de ese bosque que está siendo violado por la carretera. Los felicito por esa resistencia y capacidad que han tenido de tejer puentes con otras comunidades de la zona.
No hay una sola manera de autonomía. La potencia de eso que viene de México y de América Latina es tan fuerte que parece que las autonomías tienen una sola forma, pero hay muchas maneras de autonomía. Los rarámuris no fueron dominados militarmente cuando llegó el conquistador, porque iban desplazándose hacia la montaña; eso me enseñó su historia. La lógica tradicional, patriarcal y machista de no enfrentar directamente al otro y retirarte, parece un acto de cobardía, pero no, es una forma de resistencia muy efectiva, porque enfrentarse no siempre es lo mejor.
Aparentemente, las luchas están solas. Se tiene la impresión de que Cherán pelea y resiste, pero en otros lados no pasa nada. Aquí la dificultad es que muchas resistencias regadas a lo largo y ancho del territorio, de las cuales aprendemos; sin embargo, parece que a pesar de todo hay una gran soledad. Cada uno en su lugar enfrentando a este monstruo. Hay que reconocer que lo que hagamos en nuestro territorio lo haremos nosotros solos. Hay un nivel de soledad, pero existe una ventaja: cuando se está solo ante la dificultad, se debe recurrir a sus fuerzas interiores, y cuando digo interiores me refiero a las razones individuales de los pueblos y de lo que es eso que llamamos el medio, la naturaleza, pues somos parte de ella.
Tengo la convicción, diversas investigaciones lo confirman, de que antes de que fuera posible lo que conocemos como Revolución mexicana había, como hoy, un montón de llamitas resistiendo los cambios, ante una necesidad de revolución, ante un cambio de época, pero esas resistencias no salen de la nada, surgen de los cambios que miles y miles de personas que ni siquiera se conocen, ni conocemos, están, estamos haciendo.
Esa soledad es muy dura, y a veces nos aprieta el corazón porque no somos tan fuertes como ellos; esa soledad ante la represión, ante los muertos, ante la brutal injusticia de lo que nos hacen; esa soledad… no es tan soledad si confiamos en que hay miles y miles de llamitas existiendo no sólo en México, sino también en el resto del mundo, que además de ser llamitas que resisten, transforman, recuperan tradiciones, usos y costumbres que se reafirman en un pasado que no es pasado, y ahí se reproduce esa vida. No nos queda más que tener en el corazón la confianza de que esas miles de flamas pequeñas, en algún momento, se convertirán en una llamarada inmensa.
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